En aquellas pacientes con una baja reserva ovárica, en las que a pesar de la estimulación hormonal la respuesta es muy muy escasa (estoy hablando de uno o dos ovocitos) nos podemos plantear la opción de hacer FIVs con ciclos naturales.
¿Y por qué? Pues porque si aún estimulando el ovario sólo consigo un ovocito, será mucho más fisiológico (y no lo olvidemos también, más barato) conseguir ese mismo óvulo sin forzar el ovario con altas dosis de hormonas.
¿En qué consiste? Básicamente, en el ciclo natural, se realiza un seguimiento del ciclo de la paciente, controlando el crecimiento del folículo y planificando el día de la punción en función del tamaño folicular y del estradiol.
Hoy en día, la mayoría de centros realizamos realmente un ciclo natural modificado, en el que los últimos días pautamos una hormona que evita la ovulación espontánea. Precisamente, la aparición de este tipo de hormonas (los antagonistas de la GnRH) ha logrado disminuir la principal complicación que tenía el ciclo natural: su alta tasa de cancelaciones.
Lo habitual es que este tipo de punciones se haga sin sedación (lo que ayuda a disminuir costes). Para pacientes poco «aprensivas» un único pinchazo vaginal es molesto pero muy soportable, siendo la recuperación posterior muy buena.
¿Qué beneficios se obtienen? Son ciclos más fisiológicos y con muchas menos complicaciones por lo que pueden realizarse en meses consecutivos ya que no precisan de tiempo de espera entre ciclos. Además, también son más económicos.
¿Qué resultados tienen? Los estudios demuestran que la tasa de embarazo es menor en este tipo de tratamientos comparados con los ciclos de FIV convencionales, aún así, y como he dicho al principio, creo que es una alternativa que deberíamos ofrecer a aquellas pacientes que no se van a beneficiar de una estimulación ovárica.




Cuando hacemos una FIV y tenemos más embriones de los que transferimos, éstos se suelen vitrificar. Así, si la transferencia es negativa, tenemos la posibilidad de probar con nuevos embriones sin la necesidad de realizar otra vez todo el proceso.


Hay una pregunta que me hacen casi todas las pacientes que se van a someter a una FIV:
Cuando los pacientes se someten a un tratamiento de infertilidad, todas las emociones se viven con especial intensidad. Todo lo que rodea a la reproducción lo vivimos en nuestra sociedad de una manera muy privada, así que cuando necesitamos que terceras personas «entren» dentro de un aspecto tan íntimo de nuestra vida parece que estemos perdiendo parte de esa privacidad.
Aquí va otra de las preguntas que inquietan, y mucho, a las pacientes que se someten a una fecundación in vitro:
Web del CIRH:
anacer: Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida