Repasamos la transferencia de embriones vitrificados

_M2A4775Como ya os he comentado otras veces, el hecho de preservar los embriones sobrantes vitrificándolos da opción a volver a hacer nuevos intentos sin tener que pasar por la estimulación y la punción ovárica. Esas nuevas oportunidades nos permiten aumentar la tasa acumulativa de embarazo por ciclo. Esto es, que aunque la posibilidad de conseguir gestación no varía entre la primera o las sucesivas transferencias embrionarias, el hacer más transferencias aumenta la probabilidad final de conseguir un embarazo de ese ciclo (para nosotros un ciclo incluye la punción y todas las transferencias de embriones que se han conseguido de dicha punción).

De ahí nuestro convencimiento de que cuántos más óvulos se puedan generar en una sola punción, más potenciales embriones tendremos y por lo tanto, más probabilidades de éxito le estamos ofreciendo a esa paciente.

Debemos considerar estos embriones vitrificados como opciones reales de embarazo, por más que algunos pacientes crean que por el hecho de transferir primero los “más bonitos” no tendrán posibilidades con”los otros que no lo son tanto”.  Como ya sabéis, la morfología de los embriones no nos garantiza nada.  ¡Cuántas veces hemos conseguido el embarazo transfiriendo los últimos embriones,  que se dejaron para el final porque aparentemente eran los que tenían peor pronóstico!.

Así, cada transferencia, sea de embriones frescos o vitrificados, ha de ser tomada como una verdadera oportunidad de conseguir gestación.

Da igual si hacemos un ciclo natural o con estrógenos para preparar el endometrio.  No se han encontrado diferencias respecto una u otra manera. Al final la decisión dependerá de otros factores, como por ejemplo: de si la paciente tiene ciclos más o menos regulares (fundamental si queremos proponer un ciclo natural),  o de si el centro trabaja todos los días (de no ser así, forzosamente se debe hacer con estrógenos para evitar el fin de semana) o de si los pacientes necesitan saber con anticipación el día que se programará la transferencia, ya sea porque viven en el extranjero y necesitan organizar el viaje, o simplemente por motivos laborales (en estos casos utilizaremos también un ciclo preparado con estrógenos).

De una manera u otra, debemos confiar en esos embriones, se merecen darles su oportunidad.

 

La gestación ectópica en FIV

La-gestacion-ectopica-en-FIVSeguro que a muchos os sonará a chino, pero llamamos embarazo ectópico a aquella gestación en la que el embrión se implanta fuera de la cavidad uterina.  De todas las gestaciones ectópicas, la localización más frecuente es la que se produce en la trompa (casi un 90%), siendo el ovario, el abdomen o el canal cervical otras localizaciones mucho menos frecuentes (pero con mayor posibilidad de complicaciones).

Esta posibilidad de que el embrión se implante en un sitio que no es el correcto se explica porque la fecundación del ovocito y el espermatozoide se realiza siempre en la trompa.  El embrión resultante es empujado por la trompa durante varios días en los que va dividiéndose y evolucionando hasta que finalmente llega al endometrio y se implanta.

Si pasan semanas sin que se diagnostique, el embarazo ectópico puede romper la trompa provocando un sangrado abdominal que precisa un tratamiento urgente (de hecho, es una de las urgencias reales en Ginecología).  Dicho tratamiento, una vez se ha producido la hemorragia, implica hacer una laparoscopia y solucionar el sangrado.

Y ahora es cuando viene la pregunta del millón… si en la FIV yo dejo los embriones en el útero… ¿por qué puede producirse un embarazo ectópico?  Se calcula que la probabilidad de tener un embarazo ectópico en un tratamiento de FIV está alrededor de un 2-2.5%.  Y es debido a que, una vez realizada la transferencia, el útero hace contracciones que pueden desplazar el embrión transferido a la trompa.  Y si esa trompa no funciona como es debido, no consigue devolver dicho embrión de nuevo hacia el útero, por eso se queda allí y sigue evolucionando.

Afortunadamente, como en un ciclo de FIV estamos muy atentos a las pruebas de embarazo desde el primer día que pueden ser positivas, podemos diagnosticar las gestaciones extrauterinas en los primeros días, sin que llegue a producirse la complicación del sangrado, por lo que, en estos casos, la solución es administrar un fármaco que lo que hace es detener el crecimiento del embrión y así evitarnos realizar la cirugía.

Cómo ya os dije en otra entrada, no se acaba todo con la beta positiva, pero tampoco nos tenemos que obsesionar con situaciones poco probables como el embarazo ectópico, sobretodo porque en el contexto de tratamientos de reproducción, la posibilidad de complicaciones es  baja.

 

La esterilidad de origen desconocido

la-esterilidad-de-origen-desconocidoPara una pareja que no consigue un embarazo no hay nada más desesperante que los resultados de todas las pruebas sean normales.  Es lo que llamamos la esterilidad de origen desconocido (E.O.D), y aproximadamente la vemos en un 20% de los casos que acuden a la consulta. Y ¿por qué es desesperante? Sencillamente, porque cuando algo no funciona en cualquier ámbito de nuestra vida, lo que intentamos hacer es localizar el problema y poder así buscar una respuesta adecuada.  Pero cuando todo está aparentemente bien, se nos genera una sensación de angustia por creer que, si no hemos encontrado la causa, tampoco seremos capaces de encontrar la solución.

Hemos de entender primero que el estudio inicial al que se somete una pareja con problemas de esterilidad es básico.  Por lo tanto, si las pruebas salen normales debemos interpretar que, hasta donde hemos estudiado, todo está bien.  En ningún caso podremos afirmar que no existe ningún problema, porque si realmente no lo tuvieran, es obvio que no estarían en un Centro de Reproducción.

Y el hecho de que en la FIV podamos valorar “in vitro” lo que pasa “in vivo”  a veces no sirve sólo como tratamiento, sino que tambien nos puede aportar información hasta ese momento desconocida  y nos puede ayudar a entender el origen del problema, sobretodo en aquellas parejas con E.O.D.  Por eso es importante analizar los datos de un ciclo de FIV cuando éste acaba.

Así, al reevaluar cada caso, vemos si la respuesta ovárica a la estimulación, la tasa de fecunción de los ovocitos y el número de embriones resultantes han sido los esperados por la edad y características de la pareja. Y por supuesto, también se debe de tener en cuenta la evolución de dichos embriones durante los días que han permanecido en el incubador.

Estos datos (e insisto que no siempre) nos pueden ofrecer alguna explicación de qué es lo que pasa “in vivo” para no lograr ese ansiado embarazo.  Por ejemplo,  si los óvulos de una pareja no fecundan dentro de la tasa esperada, ni tan siquiera mediante la ICSI (microinyección espermática), podríamos estar ante un fallo de fecundación. O si  pareja tiene únicamente embriones de muy mala calidad, quizás el problema esté en la calidad de alguno de los gametos (el óvulo o el espermatozoide).  O si los embriones son de muy buena calidad pero aún así no se se implantan, deberemos dirigir los esfuerzos en descubrir alteraciones que puedan explicar esos fallos de implantación…

Como véis, y aunque sea “a posteriori”, es muy importante contar con todos estos datos para poder dar soluciones a problemas que, de entrada, no habíamos sido capaces de diagnosticar.

 

Los nuevos análisis para detectar mutaciones, un paso adelante

Desde hace unos meses, han aparecido unos nuevos análisis de sangre que estudian, a partir de una muestra de sangre o saliva, más de doscientas enfermedades genéticas y nos permiten así conocer si somos portadores de alguna de las mutaciones genéticas para esas enfermedades. ¿Y por qué tienen tanto interés estas pruebas?

detectar-mutaciones

Sabemos, hoy en día, que todos somos portadores de mutaciones genéticas.  Algunas de ellas no tienen ninguna importancia clínica pero otras, sí que pueden transmitir enfermedades graves a nuestros hijos.  Cuando una persona es portadora de una mutación  para una enfermedad genética, quiere decir que tiene una de sus dos copias del gen alteradas (esto es, que ha heredado una copia normal de uno de sus padres y otra copia mutada del otro progenitor). Es una persona sana, pero si su pareja tuviera la mala suerte de ser portadora de la misma mutación, la probabilidad de tener un niño afectado de esa enfermedad es del 25 o del 50% en función de si la mutación está en el cromosoma X o en cualquier otro.   Y estamos hablando de enfermedades como la fibrosis quística, la atrofia muscular espinal, la anemia de células falciformes… todas ellas graves.

La aparición de estas pruebas nos puede ayudar a minimizar riesgos genéticos.  Desde algunos Centros de Reproducción Asistida hemos visto estos análisis como un paso adelante en la prevención de estas enfermedades.  Y  creemos que nos dan una información muy valiosa.  Imaginaos que una pareja necesita un donante de semen o una donante de óvulos.  Hasta hace poco, la asignación o “matching” del/la  donante con el receptor/a se hacía en función de las características físicas (y también buscando un grupo sanguineo compatible).   Hoy día, aplicando los tests tanto a los donantes como a la persona con la que vamos a combinar sus gametos , podemos realizar lo que se denomina “matching genético”.  Es decir, seleccionaremos el donante de semen o de óvulos de acuerdo con el cónyugue. De esta manera, evitamos la coincidencia de la misma mutación en el futuro hijo y por tanto, disminuimos el riesgo de enfermedad.

Y no tiene por qué ser entre donante-receptor/a, también se puede plantear entre una pareja que va a utilizar sus gametos…

Como véis, la ciencia avanza muchísimo, y nos permite ir más allá del resultado positivo en un test de embarazo.  La prevención de enfermedades genéticas no es una cuestión de futuro, sino de presente.

 

 

 

 

 

El momento de la transferencia embrionaria

Ya he hablado de la estimulación ovárica y también de la punción folicular.  Creo que la transferencia embrionaria se merece también un post.

transferencia-embrionaria

La culminación de todo el proceso. Es el momento en el que esos embriones que habíamos conseguido en una placa del laboratorio se transfieren al útero para que sigan evolucionando y se implanten.

Pero, ¿cómo se hace una transferencia embrionaria? El día de la transferencia, no hace falta que la paciente venga en ayunas puesto que no hay sedación, salvo en casos muy concretos por algún problema asociado, como el vaginismo o úteros con entradas muy tortuosas. Excepto en estos casos, es un proceso casi indoloro (y digo casi, por la posible molestia de la colocación del espéculo). Lo podríamos comparar con la revisión ginecológica anual.

Normalmente se realizan en salas acondicionadas para la transferencia dentro del mismo laboratorio de Embriología.  La única recomendación que hacemos es que la paciente venga con la vejiga un poco llena porque hacemos una ecografía abdominal que nos permite ver el útero en el momento de introducir el catéter. Y ya sé que es muy difícil de controlar, pero un poco llena no quiere decir “a punto de explotar”, quiere decir no hacer pipí desde un rato antes de entrar, con eso ya está bien.  En el afán de intentar hacer todo lo mejor posible, hay pacientes que entran casi llorando por no poder aguantarse más. Y no, esta no es la mejor situación para hacer una transferencia.  La paciente ha de poder estar tranquila y quedarse un ratito estirada después sin problemas.

Lo primero que hacemos, después de colocar el espéculo y poder así ver el cuello del útero, es limpiar los posibles restos de progesterona o flujo vaginal que puedan estar en el orificio de la entrada cervical con un poco de suero.

Los catéteres que se utilizan en las transferencias embrionarias son unas cánulas que acostumbran a tener una vaina externa, más gruesa, que es la que hace de guía, y otra vaina interna muy fina y flexible con la que los embriólogos aspiran los embriones.  Pues bien, el ginecólogo introduce el catéter externo por el orificio cervical hasta que atraviesa el cuello y llega al útero. En esta maniobra necesita la ayuda de un colaborador que realiza la ecografía abdominal mientras tanto, y así el ginecólogo puede comprobar a qué distancia se queda la punta del catéter externo del fondo uterino.

Una vez la vaina externa está dentro, un biólogo saca la placa con los embriones del incubador. Con la ayuda de una lupa binocular (que es parecida a un microscopio de pocos aumentos), utiliza el catéter interno para aspirar una mínima cantidad de medio de cultivo a la vez que también aspira los embriones. Éste es un momento muy especial, ya que los pacientes pueden ver todo lo que está haciendo el embriólogo gracias a una cámara conectada a la lupa. Una vez esos embriones han sido aspirados, el biólogo introduce ese catéter dentro de la vaina que sujeta el ginecólogo, y la dirigirá hasta el lugar más apropiado del útero, donde, con mucho cuidado, se deposita la gota con los embriones.

Una vez finalizada la transferencia, se retiran las dos vainas a la vez y el biólogo comprueba, mediante un lavado exhaustivo del catéter bajo la lupa, que no se haya quedado enganchado ningún embrión. Si así fuera, se repetiría todo nuevamente para reintroducir el embrión que se ha quedado en el catéter, que no ve disminuidas sus posibilidades de embarazo por el hecho de haberse quedado “rezagado”. Yo siempre digo que esos son los más rebeldes,  y alguna paciente me lo ha llegado a confirmar con el paso de los años…

Así pues, creo que la transferencia ha de ser un momento para disfrutar y soñar… que los nervios ya vendrán más tarde.

 

 

 

La hiperestimulación ovárica en la actualidad

Los que llevamos tiempo trabajando en Reproducción Asistida hemos sido testigos de un cambio trascendental: la aparición de unos medicamentos llamados Antagonistas de la GnRh. Estos fármacos han revolucionado los tratamientos de FIV y han conseguido que pase a ser algo anecdótico una de nuestras máximas preocupaciones hasta hace relativamente poco tiempo: el Síndrome de Hiperestimulación Ovárica con sus complicaciones médicas potencialmente graves.

La hiperestimulacion ovarica en la actualidad

Hace unos años (estoy hablando de 8 o 10 años atrás) cuando te enfrentabas a una paciente con una gran reserva ovárica, casi asumías de entrada que la paciente se iba a hiperestimular a pesar de que le administrases la menor dosis de FSH posible.

Y ¿por qué ahora ya no pasa? Para poder responder a esta pregunta es importante explicar que el principal desencadenante del síndrome de hiperestimulación es la hormona HCG.  Esta hormona está presente en dos momentos clave de la FIV: es la hormona de medicamentos como el Ovitrelle® (que se pinchan 36 horas antes de la punción para que se complete la maduración del óvulo) y es la hormona que aparece si se produce un embarazo.  De ahí que si os hacéis una prueba de embarazo pocos días después de pinchar el Ovitrelle®, puede salir positiva sin estar embarazada, porque el test detectará el HCG del medicamento.

Pues bien, sabiendo que es imprescindible la presencia de HCG para que se desencadene el síndrome de hiperestimulación, es fácil deducir que este síndrome puede aparecer en dos situaciones: como consecuencia de la administración del Ovitrelle (lo que llamamos hiperestimulación precoz porque se inicia poco después de la punción folicular) y en el momento en que se consigue un embarazo en el mismo ciclo de la punción y se empieza a producir HCG de manera natural (o hiperestimulación tardía porque suele aparecer una vez se ha producido la implantación).

Por lo tanto, para poder evitar la hiperestimulación precoz (sobretodo en aquellas pacientes con más de 15-20 folículos, que son las que más riesgo tienen) debemos sustituir el Ovitrelle® por una medicación que no sea HCG pero que también desencadene el último paso de la maduración de los ovocitos (por ejemplo, Procrin®, Decapeptyl®…) Estos fármacos sólo funcionan si se han utilizado los antagonistas de la GnRH durante la estimulación.  De ahí la importancia de su aparición, como os comentaba al principio.

¿Y qué haremos para evitar la hiperestimulación tardía? En ese caso, debemos evitar un embarazo el mismo ciclo de la punción.  Así, en esas pacientes se vitrifican todos los embriones, se espera a que llegue la menstruación y se transfieren en el siguiente ciclo evitando la temida complicación.

Como veis, estas estrategias están aumentando todavía más la seguridad de la FIV. Y aunque al principio los pacientes tienen tantas ganas de conseguir un embarazo que se decepcionan al saber que diferirán la transferencia unas semanas, la espera realmente vale la pena.

 

Me han diagnosticado endometriosis

La endometriosis es una enfermedad de la que todavía se desconoce bien la causa. Se sabe que aparece en mujeres con ciclos menstruales, por lo que se necesitan unos ovarios que funcionen. En la endometriosis se produce una “migración” de tejido del endometrio fuera del útero,  siendo estos focos “ectópicos” los causantes de las lesiones y de la aparición de los quistes ováricos caracterísiticos (los endometriomas).

Y aunque tener endometriosis no está necesariamente ligado a problemas de esterilidad, lo cierto es que se conoce que de un 20 a un 50% de las pacientes diagnosticadas de endometriosis podría desarrollar esterilidad por esa causa.

Hay distintos grados de endometriosis en función de la afectación. Lo habitual es aconsejar una FIV directamente en aquellas pacientes con esterilidad y endometriosis en grado moderado o severo, ya que se asocia a alteraciones de las trompas que hacen que las posibilidades de éxito de la inseminación artificial  en estas pacientes sean realmente bajas.

Endometriosis

Un tema que me gustaría aclarar es si vale la pena operar o no los endometriomas (los llamados “quistes de chocolate”) cuando los diagnosticamos. En general,  lo mejor  es no tocar estos quistes si la paciente se va a someter a una técnica de reproducción asistida. Y ¿por qué? Pues porque cuando operamos un quiste endometriósico, irremediablemente nos llevamos también parte de tejido ovárico sano que está a su alrededor, por lo que estamos disminuyendo la reserva de óvulos de la paciente, y por tanto, estamos mermando sus probabilidades de conseguir un embarazo.

Pero esta norma, como casi todas en Medicina, tiene sus excepciones, ya que si nos encontramos con una paciente con un endometrioma que está afectando a su calidad de vida (hay que tener presente que es una enfermedad que incapacita porque puede producir un dolor muy severo) evidentemente se tiene que operar, ya que el beneficio que obtendrá la paciente con la cirugía supera, con creces,  los daños colaterales que podamos ocasionar.

Últimamente, los avances de la técnica han puesto a nuestra disposición una opción que hasta hace poco ni nos planteábamos: poder vitrificar los óvulos de la paciente a la que se le diagnostica una endometriosis y que todavía no tiene en mente la maternidad.  Así, aunque en un futuro esa endometriosis desencadene una esterilidad o necesite de cirugía, podremos recurrir a esos óvulos guardados aumentado así las opciones de embarazo.

Como podéis ver, es importante que la gente conozca estas nuevas posibilidades que nos brinda la tecnología hoy en día. De nosotros, como especialistas en reproducción, depende el difundirlas.

 

 

 

La Hormona Antimulleriana, ¿qué es?

La Hormona Antimulleriana que esCuando acude una pareja para estudio de esterilidad, debemos hacer varias pruebas iniciales que conforman el estudio básico.  Incluímos un seminograma, una analítica hormonal, una ecografía y la histerosalpingografía que es la prueba que me permite ver la permeabilidad de las trompas (esta última no siempre se solicita, sólo en los casos que vayamos a hacer inseminación artificial).

Dentro de la analítica hormonal, solicitamos las hormonas “tradicionales” que me informan sobre la reserva ovárica, es decir, de la cantidad de óvulos que le quedan al ovario. Así, encontramos la FSH, la LH y el Estradiol. De siempre las hemos solicitado porque nos ayudan y nos dan una primera visión,  y sobretodo porque su detección es muy barata (punto muy importante sobretodo en pruebas que se piden de entrada a todas las pacientes).

Como todo lo sencillo, tienen algunos “handicaps”:  el principal es que son hormonas que varían a lo largo del ciclo hormonal, y que para poder interpretarlas correctamente, la analítica debe pincharse entre el 2º y 4º día del ciclo (contando como día 1 el primer día de sangrado menstrual).

Otro de los problemas es que entre ellas tienen mucha relación y pueden dar resultados de falsa normalidad, por lo que es importante saber interpretar los resultados.

Por todo esto, hace unos años se desarrolló la determinación de la Hormona Antimulleriana (H.A.M) que también nos informa de la reserva ovárica  y que no tiene las limitaciones de las anteriores. Es decir, se puede hacer la analítica en cualquier día del ciclo y no interfiere con otras hormonas. Por contra, es más cara.

¿Es obligatorio, entonces, hacer el estudio de la H.A.M  a todas las pacientes para conocer la reserva ovárica?  La respuesta es no.  ¿Y entonces, cuándo la pedimos? La realidad es que nos aporta una información valiosa en casos en los que hay alguna discordancia  entre el nivel de FSH, la edad y la ecografía de los ovarios (lo que llamamos el recuento de folículos antrales, muy útil también para valorar la reserva). También es útil en pacientes con baja reserva ovárica, porque nos ayuda a cuantificar realmente cómo están los ovarios.

Como veis, no es imprescidible en todas las pacientes, sobretodo si lo que se ve en la ecografía concuerda con los valores de FSH y Estradiol.  Así que no os agobiéis si no os la han pedido la HAM de entrada.   Seguramente, no era necesaria.

 

 

El seminograma

El seminogramaEl seminograma (o espermiograma) es una de las pruebas que se incluyen dentro del estudio básico de esterilidad.

Un seminograma estándar es aquel que estudia la concentración, movilidad y morfología de los espermatozoides.  Es un primer paso que nos orienta sobre si existe un factor masculino que dificulte el embarazo.  Los parámetros de normalidad variaron hace unos años, considerando que por encima de los 20 millones por mL, con una movilidad (sumando los rápidos y los moderados) de >35% y una morfología >4 % se considera óptimo.

Cuando se solicita un seminograma, debemos saber que estos valores de normalidad se realizaron  después de estudiar una población “estándar” en unas condiciones concretas. Por lo tanto, si queremos comparar nuestros resultados, deberemos estar en las mismas condiciones en las que se obtuvieron los resultados.  Es por eso que se recomienda entre 3 y 5 días de abstinencia sexual y que no pase más de 45 minutos entre que se extrae la muestra y se inicia el diagnóstico.

Otra cosa muy distinta es utilizar una muestra de semen para un tratamiento de reproducción.  Los últimos estudios demuestran que más de dos días de abstinencia pueden alterar la calidad de los espermatozoides, de ahí que cada vez más, estemos recomendando disminuir ese tiempo (en FIV con 24 horas lo consideramos suficiente).

En los últimos tiempos, el seminograma ha mejorado muchísimo,  ahora dejamos el básico para un primer diagnóstico, pero si queremos realmente valorar la calidad seminal incluimos otros parámetros a estudiar, como son la fragmentación del DNA (tanto de cadena simple como de cadena doble), el estudio de las células apoptóticas (esto es, que ya tienen instaurado el mecanismo de muerte programada), el nivel de estres oxidativo…

Como veis, cada vez más, ampliamos el estudio del varón porque nos hemos dado cuenta de que no todo es el número de espermatozoides ni lo rápido que van, al fin y al cabo,  ¡buscamos calidad, no cantidad!

Diagnóstico Genético Preimplantacional (2)

En la última entrada comenté algo de genética para entender un poco más el Diagnóstico Genético Preimplantacional.

Como ya hemos visto, el DGP se puede utilizar como screening (estudio genético de los cromosomas) o para estudiar enfermedades genéticas hereditarias concretas en los embriones que se han generado mediante un tratamiento de FIV.

Para hacer un DGP, se precisa de embriólogos expertos que puedan hacer un pequeño agujero en la cáscara que rodea al embrión y extraer alguna de las células.  La técnica se hacía hasta hace poco sólo en embriones de 3 días de vida, que son aquellos con 7 u 8 células, a los que se les biopsiaba una de ellas.

Diagnostico Genetico Preimplantacional 2

Actualmente, el DGP se puede hacer también en blastocistos (embriones de 5 días) que tienen aproximadamente 150 células, por lo que la biopsia de 4 o 5 células supone una pérdida mucho menor para el embrión y el resultado tiene un menor margen de error.

Entonces, ¿cuándo utilizamos el DGP?  Como podéis suponer, la indicación de DGP está clara en pacientes con enfermedades monogénicas hereditarias, ya que lo que buscamos es un niño sano para esa enfermedad en concreto.  En este contexto, una de las pocas situaciones en las que el comité ético nos autorizaría una selección de sexo del embrión sería precisamente en esas enfermedades genéticas ligadas a los cromosomas sexuales, como es el caso de la hemofilia.

El DGP utilizado como screening se basa en seleccionar embriones en función de su genética, y no sólo de su morfología como suele hacerse en una FIV convencional.  Las indicaciones más evidentes para hacer este cribado cromosómico son:

–  en parejas con abortos de repetición a los que se les ha descartado cualquiera de las otras causas que los pueden provocar y lo único que se sospecha es precisamente la causa genética de los embriones

– en parejas con uno de los miembros con alteraciones en el cariotipo (para nosotros el cariotipo, que es el estudio cromosómico de cada miembro de la pareja, es una prueba imprescindible antes de realizar una FIV).

Otras indicaciones menos claras de DGP son los fallos repetidos de implantación embrionaria, alteraciones genéticas de los espermatozoides (medibles por un estudio del FISH, fragmentación del DNA…) y la edad materna avanzada,  aunque en estos casos se debe valorar mucho el riesgo/beneficio de la técnica.  Y es que, si bien el DGP no mejora las tasas acumulativas de embarazo (no mejora la calidad del embrión, simplemente lo selecciona) sí que puede disminuir la tasa de abortos. Eso sí, asumiendo el riesgo de que algún embrión no sobreviva a la biopsia… Considero que, en estos casos,  el número de embriones que se obtienen, y sobretodo, el deseo de los pacientes después recibir una información detallada, son las piezas clave en la decisión de realizar o no una selección genética.

Como veis, la panacea no existe. El DGP es una herramienta más que puede ayudarnos a conseguir nuestro objetivo: un niño sano en casa.