Pero entonces, ¿cuántos embriones me transfiero?

Y llegó la gran pregunta… ¿cuántos me “pongo”?. Reconozco que, después del miedo a la punción, lo que más preocupa a todas las parejas es decidir el número de embriones que se van a transferir. A mi me gusta iniciar este “debate” en la consulta, días antes incluso de saber cuántos embriones llegarán al día de la transferencia y de qué calidad serán, aún sabiendo que en función de estas dos cosas el día de la transferencia podemos cambiar de opinión.

¿Y por qué? Pues porque si hemos hecho este ejercicio previo de reflexión, la decisión que hay que tomar el día de la transferencia es mucho más fácil. Lo que sí está claro es que nuestra legislación no permite poner más de tres embriones. Así que el límite superior ya lo sabemos.

Pero entonces cuantos embriones me transfiero

Cada embrión tiene “per se” sus propias posibilidades de embarazo, independientemente que se transfiera sólo o con más embriones. Esto quiere decir que la tasa acumulativa de embarazo de un ciclo de FIV es la misma transfiriendo los embriones de uno en uno, de dos en dos o incluso de tres en tres. Entonces, ¿cuál es la diferencia? El número de transferencias que una pareja deberá hacer antes de conseguir el embarazo.

Para que se entienda voy a poner un caso práctico:

Imaginaos que hemos conseguido 5 embriones el día de la transferencia, y que de ellos, sólo uno va a conseguir el embarazo. Si ponemos los embriones de uno en uno y tenemos la mala suerte de que dejamos para el final el embrión bueno (cómo podéis suponer muchas veces no podemos saber cuál es), la pareja habrá necesitado 5 transferencias hasta conseguir el embarazo.

Si decidimos transferir de dos en dos y seguimos teniendo la mala suerte de que dejamos para el final al embrión bueno, esa misma pareja conseguirá el embarazo en 3 transferencias.

Y si quisiéramos transferir de tres en tres, conseguiríamos el embarazo en 2 transferencias.

Cómo veis, el desgaste físico y psicológico es menor aumentado el número de embriones a transferir, pero, ¿qué pasaría si en vez de un embrión bueno tuviéramos dos, o incluso tres? Pues que aquella pareja que se transfiere de uno en uno necesitaría cómo mucho de 3 transferencias para lograr el embarazo y la que decide transferirse dos embriones seguramente con 2 transferencias ya lo conseguiría, asumiendo un riesgo de embarazo gemelar que no tendría la primera.

Los embarazos gemelares tienen un número de complicaciones mayor que las gestaciones únicas. La probabilidad de parto pretérmino (a veces con neonatos prematuros extremos), rotura prematura de bolsa, diabetes gestacional, hipertensión… es más elevada en las gestaciones gemelares.  Por eso, debemos de ser muy conscientes de lo que implica un embarazo múltiple.

Y es aquí donde doy mi opinión como obstetra: a veces, el querer disminuir un sufrimiento inicial conlleva riesgos posteriores…

Después de haber hablado de todo esto, la pareja decide cuál va a ser su “primera opción” de transferencia. Después vendrá la información, muy valiosa por cierto, que nos darán los biólogos el día de la transferencia. Así, habrá pacientes que querrán transferirse un embrión, otras que tienen muy claro que se transferirán dos y muchas dejarán la puerta abierta y se transferirán un embrión si es de buena calidad o dos si no son tan “bonitos”.

Sea cual sea la decisión que se tome, si se ha hecho previamente esta reflexión habrá sido muy meditada.

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