La respuesta ovárica y la reserva

La respuesta ovarica y la reservaHay una pregunta que me hacen casi todas las pacientes que se van a someter a una FIV:

¿Cúal es la media de óvulos que se consiguen en una FIV?

En la estimulación ovárica no existe un número “normal” de ovocitos (óvulos) porque depende de la reserva ovárica.

Y ¿qué es la reserva ovárica?  Las mujeres, a diferencia de los hombres, nacen con todas las células reproductoras (ovocitos) que dispondrán a lo largo de su vida reproductiva. Se estima que las mujeres en el momento del nacimiento tienen entre 1 y 4 millones de ovocitos; en la época de la pubertad (o inicio de la primera ovulación), el número de óvulos disminuye hasta unos doscientos o trescientos mil;  y a los 37 años esta dotación será sólo de unos 25.000. Es a partir de esta época de la vida en la que la pérdida de ovocitos se acelera rápidamente, para llegar a la menopausia con una cantidad de unos 1.000. Esta disminución en el número de óvulos es fisiológica, y aunque existen causas que pueden acelerarla (como cirugías en el ovario, tratamientos quimioterápicos, endometriosis severas…) la herencia genética tiene mucha importancia.  Aquellas familias en las que tanto a la abuela como a la madre se les adelantó la menopausia, es muy probable que la hija también tenga una menopausia precoz.

Explicado esto, entenderéis por qué cada paciente responde de manera diferente a la estimulación.  En función de cuándo hagamos  la FIV (y por lo tanto, de la reserva ovárica presente  en ese momento en el ovario) conseguiremos un mayor o menor número de ovocitos.

En otro post explicaré que, en contra de lo que cree la gente, un mayor número de óvulos no implica un mejor resultado en la FIV.  Siempre explico en la consulta que buscamos calidad, no cantidad.

Así que no debéis obsesionaros con el número de óvulos, dependerá de muchos factores, pero lo que realmente necesitamos es un embrión que sea bueno y que consiga lo que todos queremos: niño sano en casa.

El prospecto de los medicamentos

El prospecto de los medicamentosSiempre les digo a mis pacientes que deben escoger el médico que les lleve todo el tratamiento en base a la confianza que le tengan. En todas las especialidades, pero sobretodo en ginecología, la confianza es muy importante. Por eso, estoy convencida de que todos mis pacientes confían en mí.

Aún así, a veces a los pacientes les asaltan dudas sobre si lo que les he recetado es correcto y no me he equivocado.  Incluso me preguntan, si tal o cual fármaco lo pueden tomar porque se han leído el prospecto y se han asustado de todo lo que pone.

La verdad es que los prospectos asustan…todos. Los laboratorios farmacéuticos ponen todos y cada uno de los efectos secundarios que han aparecido tomando ese medicamento (hasta aquello que le ocurrió a un único paciente de todos los ensayos clínicos a los que se sometieron miles de personas).  Si esto pasa con cualquier tipo de fármaco, ya no hablemos sobre los fármacos que se utilizan en el embarazo.  Muy pocos prospectos aceptan explícitamente el uso del fármaco durante el embarazo.

Como ejemplo de lo que planteo tenemos uno de los medicamentos que recetamos habitualmente en las clínicas de reproducción, el valerato de estradiol en sus mútiples presentaciones comerciales: Meriestra, Progynova, Evopad, etc.

El estradiol es una hormona que fabrica el ovario de la mujer y que prepara el endometrio para que el embrión se pueda implantar. Estos fármacos son la misma hormona (pero sintética) y por lo tanto, nos ayudan muchísimo a la hora de engrosar el  endometrio.  No sólo sabemos que no es malo, sino que  la presencia de esta hormona  (ya sea producida por el ovario o administrada en forma de pastillas o parches) es imprescindible para que se produzca un embarazo.

Aún así, si miramos el prospecto de cualquiera de las presentaciones del valerato de estradiol pone que no se debe tomar si está embarazada o si cree estarlo…

Recomiendo que mantengáis la confianza en vuestro ginecólogo, y que le comentéis todas las dudas que tengáis, pero con la seguridad  de que nunca os daría nada que pudiera perjudicaros.

La calidad embrionaria

Un tema que preocupa mucho a los pacientes es la calidad de los embriones que se obtienen en un tratamiento de fecundación in vitro, y si esa calidad se corresponde después con la tasa de embarazo.

Los biólogos clasifican los embriones en función de unos parámetros basados en su morfología. Revisan, por ejemplo, el número y el tamaño de las células en los diferentes días de cultivo o el grado de fragmentación de estos embriones. Así, esta clasificación (que va de la A a la D) nos ayuda a la hora de seleccionar qué embriones tienen más posibilidades de conseguir una gestación dado que existe una correlación estadística clara entre la calidad embrionaria y la tasa de embarazo (los embriones A y B tienen más probabilidades de gestación).

La calidad embrionaria

Esta es la teoría aunque en realidad esto no siempre se cumple. A veces los embriones “bonitos” no siempre son los que consiguen “El Niño Sano En Casa” (objetivo último de la fecundación in vitro) y al revés, embriones “feos” dan embarazos sin problemas.

Os pondré un ejemplo:

Reconozco que me dan miedo las gestaciones gemelares, y verdadero pavor las gestaciones triples. Por eso, me supone una decisión difícil la de transferir tres embriones. Poquísimas veces he animado a los pacientes a transferirse tres embriones (las podría contar con los dedos de las manos). Siempre tengo en mente a una paciente que insistió en transferirse los tres que le quedaban porque eran de calidad “C” y no había conseguido embarazo en la primera transferencia siendo los dos embriones A. De nada sirvieron nuestras explicaciones, no creía en las posibilidades de sus embriones y quiso ponerse los tres… ¡Y se implantaron los tres!

Con esto quiero demostrar que no debemos menospreciar los embriones de calidad “regular” porque muchos de los niños nacidos provienen precisamente de esos embriones.

Aspectos emocionales durante el tratamiento

Aspectos emocionales durante el tratamientoCuando los pacientes se someten a un tratamiento de infertilidad, todas las emociones se viven con especial intensidad. Todo lo que rodea a la reproducción lo vivimos en nuestra sociedad de una manera muy privada,  así que cuando necesitamos que terceras personas “entren” dentro de un aspecto tan íntimo de nuestra vida parece que estemos perdiendo parte de esa privacidad.

Además, el hecho de que exista algo en nuestra vida que no podemos controlar también nos causa una  gran sensación de inseguridad.  Porque los humanos tenemos la necesidad de tenerlo todo bajo control.  Esto es una evidencia. Y precisamente la FIV y su resultado incierto (sobre el que no podemos influir) aumenta el grado de descontrol en el que se encuentra nuestra vida en este momento.

Es por todo esto que la espera del resultado (lo que muchas pacientes llaman la “betaespera”) sea, en realidad, desesperante.

Por eso, creo que un centro de reproducción que se precie debe proporcionar apoyo psicológico como parte del tratamiento a todos los pacientes que lo soliciten.  Los psicólogos especializados pueden ayudar en muchos aspectos.

Que no os de reparo en pedir una visita con el psicólogo.  El beneficio se reflejará, sin lugar a dudas, en el resultado de la FIV.

Un poco de teoría: la vitrificación

Un poco de teoria la vitrificacionLa vitrificación es una técnica de congelación ultrarápida que impide la formación de cristales en las células, por lo que la supervivencia de estas células cuando se desvitrifican es altísima ( más del 90%).
Podemos vitrificar tanto óvulos como embriones. Los óvulos los vitrificamos en los casos de preservación de la fertilidad, ya sea en aquellas pacientes a las que les han diagnosticado un cáncer y el tratamiento de quimioterapia les va a ocasionar un probable fallo ovárico o en aquellas mujeres que quieren conservar sus óvulos para retrasar su maternidad.
Los embriones que vitrificamos acostumbran a ser los sobrantes de una fecundación in vitro. Pero cada vez más a menudo utilizamos esta técnica para todos los embriones posponiendo la transferencia en vez de transferir “los más bonitos” en el ciclo estimulado. Esta FIV “en dos tiempos” nos está dando unos excelentes resultados.
¡Confiad en los embriones vitrificados!

Aquarius y embarazo

Hoy, dos pacientes me han preguntado si beber aquarius después de la transferencia aumenta las posibilidades de embarazo. Supongo que esta creencia (que se ha generalizado últimamente) tiene su origen en algunos foros de internet dedicados a la fecundación in vitro.
Pero aclararemos conceptos:
El aquarius, que es una bebida con electrolitos, mejora los síntomas del síndrome de hiperestimulación ovárica leve. Dicho síndrome puede aparecer en cualquier paciente que se someta a una estimulación de la ovulación, pero sobretodo, en aquellas con una buena reserva ovárica, y por lo tanto, con un número alto de ovocitos recuperados.
La realidad es que no mejora tasas de embarazo. Así que, no hace falta tener litros de aquarius en la despensa para pasar los días de espera…

Preguntas frecuentes (II)

Desmontando-mitos-IAquí va otra de las preguntas que inquietan, y mucho, a las pacientes que se someten a una fecundación in vitro:

¿ Estos óvulos que conseguiré en la FIV son óvulos que pierdo de los próximos meses? ¿eso implica que se me van a agotar antes y que por tanto se me va a adelantar la menopáusia?

Para poder responder a esta pregunta, necesito explicar un poco la fisiología del ovario.

Cada mes, nuestras hormonas desencadenan una respuesta ovárica haciendo que varios óvulos inicien su maduración.  Pero finalmente, sólo uno (o en algunos casos dos) de estos óvulos acaba este proceso y es finalmente ovulado por el ovario.  El resto desaparecen.  Es por eso que aunque cada mes ovulemos sólo un óvulo, el número de óvulos restantes va disminuyendo progresivamente hasta llegar a la menopausia.

Con la medicación de la fecundación in vitro,  lo que intentamos es que esos óvulos que iban a desaparecer en un ciclo normal maduren  igual que lo hace el dominante, consiguiendo así varios óvulos para fecundar a la vez.

Por eso las pacientes que se someten a una FIV no disminuyen su reserva de óvulos ni adelantan la fecha en la que su cuerpo ha programado la menopausia.

Si consigo que estas repuestas disminuyan la ansiedad de muchas pacientes, me doy por satisfecha.

Desmontando mitos (II)

Desmontando mitos IISigo con la sección de dudas frecuentes. Uno de los motivos que provoca más inseguridad en la parejas es lo que tienen que hacer después de la transferencia de embriones. Y aunque no hay ningún estudio que avale el reposo domiciliario, son muchas las pacientes que quieren estar dos, tres o incluso más días en casa (y algunas, en la cama). Así, ante la pregunta: ¿Tengo que hacer reposo después de la transferencia? Mi respuesta es siempre las misma:
“Los embriones no se caen”. Nos tenemos que imaginar el endometrio donde se van a implantar los embriones como una esponja natural hecha de una red de pequeños vasos sanguíneos. Los embriones van a parar a uno de esos agujeros y se quedan ahí. Se podrán implantar o no, pero no se caen cuando nos ponemos de pie o cuando vamos al baño.
Así que yo recomiendo a las pacientes que estén tranquilas y que lleven una vida normal.
Aunque me gustaría puntualizar lo de “vida normal”, porque un día estaba hablando precisamente de esto con una paciente que me preguntó si podía trabajar, y cuando le di todas la explicaciones me comentó que ella se dedicaba a realizar trabajos verticales en fachadas… a ella sí le recomendé que durante unos días no fuera a trabajar.
Pero por lo general, animo a todas las pacientes a intentar llevar una vida “normal” lo antes posible.

Desmontando mitos (I)

Desmontando mitos IEn la fecundación in vitro existen todavía muchas leyendas urbanas que no son ciertas pero que ocasionan confusión. Por ejemplo, algunas parejas me preguntan en la primera visita si con la FIV podrán elegir el sexo del embrión.

La ley española de reproducción no permite la selección de sexo a no ser que sea por una causa médica, y siempre pasando el caso por un comité de ética.  Por ejemplo, una pareja portadora del gen de la hemofilia.  Esta enfermedad se transmite ligada al sexo, por lo que las mujeres son portadoras (pero sanas) y los hombres enfermos.  En este caso, se podrían seleccionar exclusivamente los embriones femeninos evitando así bebés enfermos.

Y aunque se está proponiendo, por parte de algunos centros, una ILP para que se lleve al congreso un cambio en la ley, por ahora no podemos elegir el sexo del bebe…

Otro mito es pensar que muchas de las parejas que se someten a una fecundación in vitro tienen gemelos. Y no es así.  Si una pareja no quiere asumir el riesgo de un embarazo múltiple simplemente se ha de transferir un  solo embrión. Así de simple y así de complejo.  Es la decisión que más  preocupa a todas las parejas.  Y entiendo el por qué muchas parejas prefieren transferirse dos embriones con el riesgo del embarazo múltiple: “después de todo lo que hemos pasado… si nos quedamos de dos, mejor”.

Otro día me centraré en la decisión de los embriones que transferimos, pero por ahora, quedaos con la idea de que una pareja que no quiera tener gemelos no tiene que asumir ese riesgo cuando se somete a una fecundación in vitro.

Preguntas frecuentes

Desmontando-mitos-ICon esta entrada voy a abrir un apartado sobre las preguntas frecuentes que me plantean muchas pacientes en la consulta. Porque aunque intentas explicar todas y cada una de las etapas por las que pasará la pareja que se somete a una fecundación in vitro, a veces hay cosas que se te pueden pasar. Y sobretodo, porque hoy en día parece que con tanta información como tenemos a nuestro alcance, sea de tontos preguntar, pero lo cierto es que la única pregunta tonta es aquella que no se hace.

Y ahí va la pregunta que me han hecho hoy mismo pero que ya me habían formulado otras veces:

¿Si me pincho la medicación en un lado de la barriga haré que crezcan más folículos en el ovario de ese lado? 

La respuesta es que no.  La medicación que utilizamos para estimular la ovulación en la fecundación in vitro se administra mayoritariamente de manera subcutánea.  Por eso, una de las zonas donde aconsejamos que se pinchen las pacientes es en la zona de alrededor del ombligo, porque si cogemos un pliegue de piel en esa zona (vamos, lo que conocemos como michelín) nos aseguramos de que la medicación está entrando de forma correcta. Aunque también nos podemos pinchar en el muslo, en el brazo…

Pero una vez ha penetrado en el tejido subcutáneo, la medicación pasa a la sangre y finalmente llega a los dos ovarios para dar la “orden” que se estimule el crecimiento de los folículos.

Así que nada de obsesionarse sobre el lado en el que “toca” pincharse cada día.